|
En esta fecha tan señalada,
se celebran procesiones el Miércoles Santo, Jueves Santo y Viernes Santo.
Las imágenes que pueden verse por las calles son el Cristo en el Huerto, San
Juan, el Cristo de la Llaga en la Espalda, Jesús Nazareno, La Dolorosa, el
Santo Sepulcro, la Soledad y la Cruz Desnuda.
El Domingo de Ramos, desde el lugar de reunión de la cofradía de El
Sepulcro, desfila Jesús montado en un burro junto con los apóstoles hacia la
iglesia, donde se celebra misa y se reparten las tradicionales ramas de
olivo bendecido que se colocarán en los rejos de las ventanas de los
vecinos.
La víspera del Domingo de Resurrección, ya bien entrada la noche, solían
reunirse en otro tiempo las cuadrillas de amigos para hacer «un Judas», es
decir, un muñeco de la estatura de un hombre vestido con ropas y relleno de
paja que se colgaba en los balcones. El origen de esta tradición es,
aparentemente, el de confundir a la virgen en la búsqueda de su hijo
resucitado. Esa misma noche, aún perdura la tradición de «echar la macolla»,
un pequeño manojo hecho de siembra de trigo o cebada que los chicos cuelgan
en los cables de la luz cercanos a las casas de las chicas que les gustan.
Ya entrados en el Domingo de Resurrección, a una hora temprana, se produce
el encuentro entre la Virgen y su hijo resucitado en la Plaza de San
Francisco. Es una procesión muy curiosa, ya que la imagen de la virgen
aparece al encuentro de su hijo cubierta por un manto cogido
con alfileres, los cuales son
arrebatados por los fieles. Tras ello, se va a misa y se puede subir al campanario.
|