|
Sisante es un recinto de gran calidad en
su conjunto y donde destacan la Alameda, la plaza de F. Turégano y las
calles del Convento o del Santo Cristo. A resaltar, el Ayuntamiento con
airosa torre del reloj y el palacio de la Calle Convento (s. XVII) por
su rejería y portada-escudo.
En la Ermita de la Concepción (s. XVIII)
destaca la Capilla del Nazareno, con bóveda de media naranja y
magníficos frescos en cúpula y paramentos. Muy cerca, podemos acceder a
la Iglesia Parroquial de Santa Catalina de Alejandría, edificio de gran
planta de los siglos XVII y XVIII, con bóveda de pañuelo y soportes de
pilastras corintias adosadas. Merecen especial atención la Capilla del
Rosario y un grandioso mural de Víctor de la Vega en el testero.
Nuestras dos últimas visitas en Sisante
serán al Convento de Las Clarisas, llamadas nazarenas por la imagen del
Nazareno de Luisa de Roldán, escultora de la Corte de Carlos II y a las
Torcas, hondonadas cársicas en forma de gigantescos embudos.
La perfecta conjunción del Castillo
(actual Parador Nacional de Turismo), torres, murallas e iglesias con el
espacio natural, le otorga a Alarcón una singular belleza, por lo
que ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico.
Tras la reconquista de esta Plaza por
Alfonso VIII en el año 1184, se le fueron anexionando territorios que se
iban conquistando en esta zona de La Mancha. En el s. XIV los vértices
de la Tierra de Alarcón eran Albacete, Belmonte y Las Valeras. Los
señores principales de estos territorios fueron el Infante Don Juan
Manuel y los Marqueses de Villena.
Además del Castillo medieval, convertido
hoy en Parador Nacional de Turismo, Alarcón posee otros edificios de
interés: La Parroquia de Santa María del s. XVI, renacentista, con
portada, retablo, pila bautismal y sacristía obra de Esteban Jamete y su
taller. La
Iglesia de Santa Trinidad, con una nave del s. XVI y portada plateresca.
La Iglesia de San Juan Bautista, situada
en la plaza del pueblo a finales del s. XVI, herreriana, donde Jesús C.
Mateo ha pintado un enorme mural.
Iglesia de Santo Domingo de Silos, de los
siglos XIII al XVIII fue rehabilitada como auditorio y sala de
exposiciones. El
Ayuntamiento renacentista sustentado por logia de arcos. Placios,
casonas nobles, murallas y torres medievales. Las Hoces del Río Júcar,
que conjuntan una belleza exquisita con una importante reserva
fauinística. Además los visitantes podrán disfrutar de zona de recreo
con actividades deportivas, acuáticas y baño en el Río Júcar y en el
Embalse de Alarcón.
En Villanueva de la
Jara el conjunto urbano es de traza muy limpia y abundan elementos ornamentales
renacentistas, barrocos y neoclásicos que forman un conjunto muy
equilibrado y bien conservado.
Destaca la Plaza Mayor donde confluyen
las principales vías monumentales y varias callejas cubiertas bajo
edificios monumentales: el renacentista Ayuntamiento porticado de Andrea
Rodi, la Posada Massó del s. XVI, El Pósito, el antiguo palacio de
Casanova y el edificio modernista de inspiración mudéjar.
En la Calle Mayor principalmente, pero
también en las aledañas, se encuentran varias casas señoriales de los
siglos XV y XVII, con portadas de gran valía, góticas y renacentistas.
Entre el caserío emerge la gran
Basílica de la Asunción del siglo XVI (Monumento Histórico-Artístico) de
la que sobresale la torre cubierta con chapitel barroco. Construida
sobre restos visibles del Castillo del Marqués de Villena y rodeada por
la muralla árabe, posee una amplísima nave con bóveda gótica y columnas
helicoidales. Un retablo barroco de grandes dimensiones ocupa todo el
testero. Destaca la capilla barroca del Rosario y las pinturas de Alejo
Fernández y de Vicente López.
La Iglesia de Nuestra Señora de las
Nieves sigue las trazas que para esta Orden hizo Gómez de Mora a
principios del s. XVII.
El Convento de Santa Ana, fundado por
Santa Teresa, alberga en su interior una capilla del s. XVII cubierto
con artesonado. Tiene interesantes retablos y guarda el sepulcro de la
venerable Ana de San Agustín, centro de peregrinación.
Finalizaremos
disfrutando de los restos de la Muralla Árabe, el rollo gótico isabelino
y el puente sobre el Valdemembra.
Iniesta, antigua ciudad íbera muestra su
pasado en los hallazgos de las múltiples excavaciones realizadas e
incluso en muchas casas del casco urbano.
El señorío de Don Enrique de Villena,
el Nigromante, sufrió el acoso de los Reyes Católicos, que castigaron
esta Villa de rancio abolengo. Un recorrido a través del intrincado
trazado medieval de sus calles nos harán descubrir las aún numerosas
casas blasonadas y restos de antiguos palacios renacentistas. En la
Plaza Mayor destaca el Ayuntamiento de estilo plateresco del s. XVI y
los restos del torreón y el portalón del Castillo del Marqués de Villena
(s. XV).
La amplísima Iglesia de la Asunción se
empezó a construir a finales del s. XVI y se concluyó en el s.
XVIII, tras el incendio que asoló el rico artesonado con el que se
cubrían sus tres naves. Posee una excepcional custodia en plata del s.
XVI.
En Iniesta podremos visitar la
Necrópolis Ibera, la más importante de Castilla-La Mancha, así como los
museos antropológico, costumbrista y del mueble dorado.
Los amantes de la actividad cultural
gozarán visitando el museo arqueológico, campo de urnas ibérico, las
casas señoriales, la plaza de toros, la galería de arte Egelaxta o la
sala de artesanía del botijo.
|