|
En Villanueva de
la Jara, allá por el año 1981 ya existía una
rondalla, dirigida por Ricardo Cortijo, que
había mantenido vivo parte del folclore jareño,
como los Mayos y las Folías, pero no así las
Jotas. Por aquel entonces, se les preguntó a los
abuelos del pueblo acerca de estas canciones
pero sólo lograron recordar algunas estrofas
sueltas, hasta que se dio con «La Rajeta», una
anciana del pueblo. Ana Huerta (la directora del
grupo), con libreta y bolígrafo, fue a visitar a
esta señora, la cual con la ayuda de su nieto
Manuel, que le servía de ayudante para
escenificar los pasos, fue recordando una a una
las jotas que se bailaban antiguamente en el
pueblo. Tal fue la afición de La Rajeta y su
memoria prodigiosa que hubo que sustituir la
libreta y el bolígrafo por un radiocasete para
grabar todo lo que recordaba.
Antiguamente, las
jotas se tocaban cuando los agricultores iban a
segar, a vendimiar, a labrar... y así pasaron de
boca en boca de los abuelos y bisabuelos a
nuevas generaciones.
Cuando ya se
habían recopilado algunas jotas, Ana Huerta
habló con Ricardo Cortijo para ponerles música y
así recuperar la tradición. La música, que
Ricardo Cortijo había sacado de oído, necesitaba
unas letras que sufrieron algunas
modificaciones, como la Jota de la Virgen, que
fue escrita por Juliana, la de Perona. También
se contó con la Diputación de Albacete y Doña
Isabel (maestra del pueblo, que participó en la
Sección Femenina) para recuperar ciertos pasos
de baile perdidos.
En Marzo de 1981
se comenzó a ensayar en el porche de Juliana:
castañuelas, posición de manos y brazos, pasos
de bailes... Tal fue la afluencia de gente
(chicos y chicas desde los 3 años hasta jóvenes
adultos), que se hizo una selección, contando
con un profesional de La Roda.
En Mayo se decidió
el traje que se utilizaría. La Rajeta se
acordaba del traje de labrador (una falda blanca
y negra con un chaleco negro y una pañoleta).
Los hombres, con pantalón por debajo de la
rodilla y camisa ancha, también llevarían
pañuelo (ese sería el traje que se utilizaría
para la Jota del Pingajo, que se recopiló en el
pueblo conquense de Talayuelas), pero para el
resto de jotas se contó con el traje de los
ricos, que es el que puede verse en todas las
fotos. Para recopilar tal información se volvió
a contar con la Diputación de Albacete y con el
grupo de coros y danzas de La Roda.
El grupo se
disolvió cerca del año 90 (si alguien sabe la
fecha exacta, que se ponga en contacto conmigo),
pero Santi y Glari siguen enseñando jotas a los
jóvenes que quieran continuar con tan bonita
tradición.
Gracias a Ana Mª Huerta por esta información. |