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Desde la Plaza, por la
calle de la Iglesia, descubrimos la que es sin duda una de las más
monumentales iglesias de la provincia de Cuenca. La iglesia de Nuestra
Señora de la Asunción ostenta el título de Basílica y está declarada
Monumento Histórico Nacional.
Construida en piedra de sillería, tiene el
ábside poligonal y contrafuertes de gran altura. El Altar Mayor posee un
valioso retablo de tres cuerpos en madera dorada. Su torre enmarca una
capilla que se dice es la primitiva del Castillo de los Marqueses de
Villena, sobre cuyo edificio se construyó la iglesia. En la Sala
Capitular destaca una pila bautismal neoclásica. De esta construcción
resalta su carácter fortificado, más evidente en el perímetro amurallado
de origen árabe y reconstruido como muro almenado en el s. XVI.
Compuesto por tres lienzos con torreones circulares, es todo lo que
queda del Castillo de Villanueva. |
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Se tardó en construirlo
15 años. Está tallado en madera con pan de oro subidísimo y estofado,
tiene las mismas dimensiones que la bóveda y la nave central. De estilo
Barroco, es atribuido al propio Churriguera. Carece de muchos detalles
que en un principio poseyó, cómo ménsulas e imágenes. A decir en el
Centro estaba ubicada una imagen de más de 2 metros de la Virgen de la
Asunción que daba nombre a la Basílica. A ambos lados las imágenes de
los apóstoles San Pedro y San Pablo, tallas de 2 metros. Ocho columnas
churriguerescas sotienen el Templete y otras 4 columnas salomónicas cuya
base la forman 4 aclantes (ángeles) a modo de ménsulas que se elevan
hasta la cornisa superior donde comienza el remate superior del retablo,
que es un cascarón de cuarto de esfera que termina en la misma bóveda.
En cada una de las repisas superiores se encontraban los jinetes del
Apocalipsis con sus largas trompetas y encima la gigantesca imagen de
San Julián de 5 metros, el patrón de la Diócesis de Cuenca.
Se conservan dos escudos episcopales compuestos de corona ducal con 2
campanas invertidas y un lagarto, esto lo mandó colocar Valero y Losa,
que fue cura de esta parroquia y que posteriormente fue obispo de
Toledo.
Se conservan en esta Basílica 2 cuadros repartidos en las paredes del
altar:en el lado izquierdo, San Juan Bautista de pastor y en el lado
derecho el cuadro de las ánimas procedente del convento de franciscano
que hubo en el lugar del cine.
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Capilla de la Inmaculada Concepción.
El retablo es Gótico flamenco. Uno de los 7 altares privilegiados por la
Bula de Pío IX en el año 1871.
La preside la imagen de La Inmaculada; a la izquierda de ésta se
encuentran San León Magno, con tiara por ser Papa y San Agustín, obispo
con su mitra; debajo San Martín de Tours, entregando su capa al pobre; y
a la derecha San Jerónimo, traductor de la Biblia al latín y San
Gregorio Nacianceno.
Capilla de la Virgen del Pilar
El retablo data de 1569 y es obra de Leonardo López de Tébar. Es de Arte
Gótico y Plateresco.
La preside la imagen de la Virgen del Pilar. Sobre esta imagen está el
cuadro titulado "El Descendimiento del Señor"; debajo está San Francisco
en su transfiguración; al lado izquierdo "La Virgen Orante", San Pedro y
San Lorenzo, Santa Bárbara y Santa Lucía; y al lado derecho el Ángel de
la Anunciación, San Lorenzo.
Capilla de la Virgen del Rosario
Sobre la nave derecha de la iglesia se abre una profunda capilla que es
el mejor exponente de la devoción al Rosario vivida por los habitantes
de Villanueva durante todo el siglo XVIII. Aunque el culto y el rezo se
iniciaron muchos años antes, la Capilla debió construirse a finales del
siglo XVII, pues en 1722 ya estaba concluida y quedó estructurada en los
siguientes espacios: Una Sacristía, una antecapilla cubierta con bóveda
de arista; una sección central a modo de crucero, cerrada por una
espectacular cúpula rellena a modo de crucero, cerrada por una
espectacular cúpula rellena de yeserías vegetales y el presbiterio o
área de altar mayor, ocupado por el retablo de la Virgen del Rosario, e
igualmente abovedado. En este triple espacio lo más llamativo es el
espléndido adorno de pintura mural que cubre enteramente las paredes,
cabecera, bóveda, perfectamente encajado en la estructura arquitectónica
y de yeserías anteriormente descrita. Es esta pintura mural la que
proporciona una personalidad especial ala Capilla del Rosario de
Villanueva de la Jara y la convierte en un ejemplar único en el Obispado
de Cuenca. Porque lo cierto es que los frescos que antiguamente se
realizaron en las parroquias y ermitas han tenido escasa fortuna a lo
largo del tiempo. Bien sea por la escasa tradición de pintura mural
observada en la Diócesis, por el descuido de humedades y roturas, por la
poca calidad de los materiales, por la desafortunada mano de los
artífices o el profundo desprecio de los devotos posteriores, lo cierto
es que no se ha tenido ningún reparo a la hora de plantearse el blanqueo
de capillas y ermitas pintadas, eliminando así los reducidos conjuntos
pictóricos que se habían efectuado durante los siglos XVII y XVIII. De
ahí el interés de Villanueva de la Jara. El ciblo de pinturas
desarrollado sobre sus muros permanece casi intacto, aunque ya han
empezado a desaparecer algunas figuras.
A través de estas imágenes se despliega todo un extenso abanico de
devociones populares que confluyen en torno a la Virgen del Rosario,
cuya imagen preside el altar principal. San Julián hace su aparición
como obispo representativo de la Diócesis; San Miguel, como defensor de
las ánimas del Purgatorio; Santa Rosa de Viterbo, como terciaria
franciscana igualmente implicada en el rezo el Rosario. Las escenas
pasionales y triunfales de la vida de Cristo completan el conjunto.
Extendido como un universo cerrado, la Capilla del Rosario es un
exponente perfecto de la costumbre y la devoción vivida en Villanueva a
lo largo del siglo XVIII; de la actividad artística de sus mecenas y
devotos y sobre todo, es un ejemplar único en cuanto a su conservación.
En sus muros y en los objetos contenidos dentro de ellos, se recogen
estilos diversos (barroco, rococó, neoclásico), superpuestos en un todo
orgánico y con una solución de continuidad perfecta que no admite
rupturas. Es un espacio perfecto para apreciar no sólo esta interesante
evolución de los estilos que empezaron siendo ricos y recargados y
terminaron renegando de los barroco por considerarlo caro y
potencialmente peligroso; sino también la ligazón que tradicionalmente
ha unido a las Diócesis de Cuenca y de Valencia en el terreno artístico. |